¿Por Qué Algunas Personas son Líderes y Otras No?

David Romero

Vivimos en una sociedad que nos hace ser muy mecánicos en nuestro día a día. En muchas ocasiones nos comportamos como verdaderos robots. Hacemos las cosas porque se espera que las hagamos en el trabajo y las hacemos mecánicamente para ganar eficacia. Se nos exigen resultados inmediatos. Esta exigencia hace que nos metamos en la rutina habitual inmediatamente, sin cuestionarnos si podemos alcanzar los objetivos de otra manera y con éxito.

 

“Haces lo que crees que puedes hacer, ¿quién decide lo que no puedes hacer?.”

 

Ejecutar Tareas o Liderar Personas

Los profesionales de la gestión de proyectos solemos caer habitualmente en el mismo error. Venimos de una educación en la que se nos ha enseñado a ser metódicos y a seguir el protocolo a la perfección. Los procesos son nuestros mayores aliados. De ellos obtenemos el orden que nos permite controlar el proyecto. Somos buenos gestionando el proyecto, planeando y ejecutando tareas.

Sin embargo el éxito del proyecto no depende exclusivamente de las tareas que son necesarias ejecutar. En realidad la mayor parte del éxito del proyecto tiene que ver con las personas involucradas en el proyecto y especialmente con los miembros del equipo, los cuales son su mayor valor.

Habitualmente no solemos considerar a las personas en el nivel que deberíamos. No intentamos liderar a las personas, más bien buscamos gestionar personas. Nos limitamos a organizar el proyecto, asignar tareas y a ejecutar. El estilo de esta manera de gestión recibe el nombre de orientado a tareas porque el enfoque es 100% en las tareas que tenemos que ejecutar. Es más, gestionamos personas como si fueran cosas.

 

“El éxito del proyecto depende de su liderazgo.”

 

Sólo cuando construimos relaciones de confianza podemos liderar el proyecto. Dejamos de ser meros ejecutores de tareas. Pasamos a entender a las personas del equipo de trabajo, sus fortalezas, sus preferencias y sus necesidades. El resultado final no es el de una persona, ni es el de un líder, sino el de un equipo.

“Ninguno de nosotros es tan listo como todos nosotros.”

– Ken Blanchard

 

No me malinterpretes. No quiero decir que abandones tus esfuerzos enfocados en las tareas sino que combines el enfoque en tareas con el enfoque en las personas. Una buena gestión que incorpore el uso de buenas técnicas y herramientas resulta obligada para hacer un buen trabajo. Así que si te preguntas ¿tareas o personas?, la respuesta es tareas y personas y ese enfoque combinado es el que produce los mejores resultados.

 

“Si no te planteas otra manera, ¿cómo prevés cambiar los resultados?.”

 

Enfoque a Personas

Se trata de incorporar el enfoque a las personas a nuestra manera habitual de trabajar. Si sabes lo que más le motiva a cada persona y conoces sus fortalezas podrás encontrar dónde estos pueden resultar más eficaces. Así cuando seas capaz de ubicar a cada miembro en el lugar de su máximo rendimiento es  cuando comenzarás a tener un gran equipo.

 

“No pienses qué es lo que no funciona en tu estilo de liderazgo, piensa en lo que vas a hacer para que funcione.”

 

Ventajas de un enfoque orientado a personas:

  1. Se mejora la relación y el equipo gana en confianza.

  2. El mayor éxito se consigue en equipo, no de manera individual.

  3. El equipo encuentra inspiración en alcanzar su máximo potencial.

  4. Se disminuyen las barreras tradicionales como consecuencia del rol de cada persona.

  5. Los miembros del equipo permanecen, no se tienen por qué ir.

  6. Se forman líderes, lo cual permite afrontar mayores retos personales y a nivel empresa.

  7. Cada persona se siente valorada y entiende su función especial dentro del equipo.

  8. Se mejoran el rendimiento y los resultados.

 

Pregunta:

“Si tratamos a las personas como cosas, ¿por qué seguimos pensando que de ese modo obtendremos resultados diferentes?.”

 

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